martes, 24 de marzo de 2009

Historias de motocicleta parte III (Croniacas Absurdas)

Me encontraba en medio de la nada corriendo a 120 km por hora, las curvas de la carretera ofrecian una diversion envolvente, las constantes paradas en pueblitos me habrian un panorama de la vida de campo,los olores de aire puro y terraceria envolvian mi mente y me llevaban a los rincones mas hermosos de mi pasado.
Mas de cinco horas de recorrido ya hacian mella en mis brasos y mi trasero, la espalda me estaba matando y pedia a gritos un descanso, pero no lo tomaria hasta llegar a los limites de Guanajuato y recargar el tanque de gasolina; el camino se veia aun largo pero la esperanza no menguaba.

Habia llegado al pueblo de san Diego de la Union en los limites de Guanajuato, me paro en la primer gasolineria a la vista y recargo combustible, compro algunas botanas y me dispongo a buscar un lugar tranquilo para relajarme y descansar. A orilla de la carretera encuento un arbol grande y frondoso, su sombra era el paraiso perfecto, el viento soplaba calmadamente, haciendo que las hojas del arbol susurraran una cancion a mis oidos cansados, me tiendo sobre la moto y me empiezo a quedar dormido, un rocio suave acaricia mi rostro mientras un leve aroma a flores se impregna en mi cabello que en aquel entonces era largo.

Dentro de mi sueño comienzo a recordar las veces que mi madre me llevava de paseo a la ciudad de san luis, recuerdo que tomabamos el tren en la seccion de segunda, esas mañanas frias y el aroma de chocolate y atole de los vendedores, el eterno recorrido entre tuneles y las montañas; siempre ibamos a la parte trasera de el ultimo vagon, al cual yo llamava "chavito", a ver como aquellas vias quedaban atras y los hermosos parajes del pais. Al llegar siempre salia corriendo de la estacion para buscar a mi tia abuela Juanita y a mis primos que esperaban anciosos nuestro arrivo.

El sonido de la palaza y el bullico de la gente, no podia faltar el clasico sonido de los organilleros y los globos de la esquina, correr detras de las palomas de la catedral era mi delirio, despues correr solo correr.
Recuerdo ese invierno en aquella ciudad, festejabamos año nuevo y despues del ritual de el brindis y las uvas, mis primos y yo salimos a la calle, la cual daba hacia una barda enorme y larguisima, pues detras estaba la estacion ferrocarrilera y por ahi pasaban y almacenaban todos los trenes, habiamos apilado una gran cantidad de madera e hicimos una fogata, con la cual danzabamos a su alrededor como aborigenes en rituales ancestrales, despues comenzamos a tronar cohetes, y uno de los tios que tambien trbajaba en los ferrocarriles, saco una bengala enorme con la cual encedia mis piromaniacas ideas, corria como loco por toda la cuadra con mi luz de rojo inteso iluminando la oscuridad, despues me subi a la moto de un vecino que jugaba con nosotros y recorrimos la colonia con la bengala encendida; es gracioso pero me sentia como si tubiera una antorcha olimpica la cual me llevaria a realizar mis sueños.

De pronto todo se oscurecio, el sueño feliz habia terminado, me veia parado afuera de una casa, llovia intensamente, una mujer enfrente de mi me observava con ojos fieros llenos de rabia y enojo, que a su vez me gritaba que desapareciera, que ya no quedaba nada, y como eco mortal, resonante en el viento, grito, "ya no mas" "ya no mas", el eco se expandio en mi cabeza y un estruendozo trueno me desperto de mi letergo.
Pesadilla, pesadilla, me habia aruinado mi sueño feliz, un trailer que frenaba fue el que me desperto.

Me levante lentamente, apesar de la pesadilla el descanso fue reparador, pues habia dormido casi mas de dos horas seguidas y el hambre hacia retortijones de nueva cuenta en mi estomago; comi unos sandwiches que me preparo mi madre y bebi la botella de agua que habia comprado en el restaurante.
Retome de nuevo el camino y la tarde habia caido, aun faltaba una hora de rrecorrido para entrar a la cuidad, puse el aceledardor al fondo, pues estaba ancioso de llegar.

faltando pocos kilometros para llegar me tope con lo que estube esperando todo el dia, el atardecer estaba frente a mi, con sus tonos rojisos y violaceos, el azul oscuro esta invadiendo el cielo y en el horizonte detras de los cerros el sol se ocultaba, parecia como si todo estubiera en llamas ahi atras. detuve mi motor frente al gran letrero que decia "BIENVENIDO A LA CIUDAD DE SAN LUIS POTOSI", habia llegado a mi destino, solte un grito de felicidad aun mas extremecedor mientras inusualmente una lagrima se escapaba de mis ojos y recorria mi mejilla, reia como nunca y despues suspire, habia vencido a todos aquellos que no creeyeron en mi, habia vencido a los que me llamarn cobarde, a los q dijeron q mi motocicleta no serviria para un viaje asi, a quienes me imaginaron tembalndo de miedo en la carretera, habia vencido a esos ojos de color ambar, pero sobretodo, ME HABIA VENCIDO A MI MISMO.

.... Mientras tanto, en mis oidos corria run for a fall de epica...


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